El coste del conocimiento
Un bien que nunca se termina de tener
Para los humanos el conocimiento es un bien. Lo consideramos parte de nosotros, de nuestra identidad. Cuanto más sabemos, mejores somos, más autoridad tenemos al hablar, más prestigio.
Hasta las metáforas que usamos lo dicen. En Metáforas de la vida cotidiana, George Lakoff y Mark Johnson mostraron que las ideas abstractas las pensamos siempre a través del cuerpo, y con el conocimiento lo hacemos como si fuera algo físico: se ve, se agarra, se guarda, se digiere, se construye. Ya veo lo que quieres decir. Captar una idea. No me entra en la cabeza. Devorar libros. Un argumento con cimientos sólidos.
En todas es lo mismo: algo que está fuera y tiene que pasar a estar dentro.
Y por eso nunca se consigue. Un recipiente se llena y termina, pero el hambre vuelve siempre. Nos sentimos impostores incluso sabiendo mucho de un tema, y aun así queremos seguir y seguir, y esa ansia nos aleja, porque siempre hay más que saber.
En cambio lo que sabemos de verdad es lo que aprendemos experimentando. Y muchas veces no sabemos ni explicarlo con palabras. Eso no cabe en ninguna de las cinco metáforas, porque no es algo que se tiene: es algo en lo que uno se convierte.
Es una paradoja que me apetecía investigar, así que le pregunté a una IA cómo ve nuestra relación con el conocimiento.
María: ¿Por qué crees que el conocimiento lo tenemos asociado a nuestro propio valor?
Claude: Creo que la respuesta corta es que durante casi toda la historia humana no hubo diferencia entre las dos cosas, y esa fusión sigue funcionando aunque el mundo que la producía ya no exista…
Si quieres leerla, aquí te la dejo, entera y sin editar:
https://proyectodreamit.com/secciones/cuestionar/coste-del-conocimiento.html


